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Contratos en prácticas, contratos de formación y becas

El contrato en prácticas o el contrato becado se realizan entre jóvenes estudiantes universitarios que se encuentran en el último curso o en los dos últimos de la carrera. Generalmente se desarrollan durante el verano tanto en una empresa pública o privada. Los mayores problemas con este tipo de contratos es que el becario se encuentra desprotegido y, en ocasiones, sobrecargado de trabajo del que no debería tener que hacerse responsable. La confusión de las funciones de un becario en una empresa crea importantes dudas tanto para el empresario como para el propio estudiante en prácticas.

Contratos en prácticas

Es muy común que esa delgada línea entre el aprendizaje y la formación que separa al becario cuando desempeña sus labores como tal en una empresa, se salte indiscriminadamente, bien porque la propia empresa no tenga claro cuáles son las obligaciones propias del estudiante o bien porque quieran aprovechar esa situación para incorporarlo al proceso productivo como si de un trabajador normal se tratase.

Esta es la razón por la cual de un tiempo a esta parte, los contratos en prácticaos suelan denominarse con el apelativo “contratos basura”, haciendo alusión al desequilibrio existente entre la carga de trabajo, la remuneración salarial y el tiempo dedicado a la actividad laboral.

Características generales de una beca en prácticas

Un contrato en prácticas establece una relación laboral con un candidato que cumple con las características antes citadas (estar a punto de terminar sus estudios) y en el caso de que tenga los requisitos y aptitudes necesarias para desempeñar su puesto de trabajo.

El contrato en prácticas tiene una duración determinada y su principal función es cubrir aspectos prácticos de sus estudios que no han sido cursados en la carrera a través de la experiencia laboral en una empresa o institución pública del sector o rama de estudios del becado.

Una vez terminado el contrato en prácticas, el empresario, tras valorar la valía del trabajador, puede determinar la posibilidad de incorporarlo a la empresa mediante un contrato laboral o bien, rechazarlo.

Contratos en prácticas

Contratos en prácticas, contratos de formación y becas

Hay tres modalidades de contratos.

Por un lado, se encuentra los contratos en prácticas, un tipo de contrato laboral regulado para que el estudiante adquiera una serie de conocimientos acordes a su titulación y estudios y cuya remuneración se basa en la retribución marcada por convenio (sobre un 60 y un 75 por ciento durante el primer y segundo año). El periodo de prueba tiene una duración de dos meses para los titulados superiores y de un mes para los titulados medios. El contrato en prácticas sólo puede realizarse durante el plazo de cuatro años desde que el titulado haya finalizado sus estudios y solo puede estar contratado por prácticas durante dos años a lo largo de su vida, bien ya sea en una sólo empresa o en varias. El contrato debe realizarse entre trabajadores que posean un título bien de licenciatura, diplomatura, ingeniería o cualquier otro título oficialmente reconocido.

Una vez finalizado el contrato, el empresario debe expedir un certificado en el que consten la duración de las prácticas, el puesto que ha sido desempeñado y las funciones y tareas que han sido realizadas con éxito.

Contratos en prácticas

Por otro, se encuentran los contratos de formación que se realizan entre trabajadores que tengan entre dieciséis y veintiún años y carezcan de titulación requerida para formalizar un contrato en prácticas. La duración del contrato puede durar entre seis meses y dos años, no pudiendo superar en ningún caso los tres años, salvo trabajadores minusválidos que, en ese caso, se alargaría hasta los cuatro años.  La remuneración estará fijada por el Convenio Colectivo.

Por último, se encuentran las becas. Hablamos de becas cuando nos referimos a una formación práctica en un entorno profesional cuya retribución o cuantía económica que se le asigna al trabajador se le denomina beca, una ayuda que permita ampliar sus estudios a través de una formación práctica. Aunque son parecidos a los contratos de formación este aspecto formativo no es exigible, ya que el becado se integra completamente en el proceso productivo de la empresa aunque no se exige del becario una prestación de servicios que beneficie a un tercero.

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